PROYECTO VILLAMUNDO Para la inclusión social de inmigrantes en la Vera Alta

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Mi experiencia como profesor en un instituto con inmigrantes en Talayuela

Juan José Jiménez

Miércoles 2 de septiembre de 2009, por Ciudadano del Mundo (actualizado el 2 de septiembre de 2009)   


El objeto de nuestra ponencia y debate se centra en la población extremeña de Talayuela, la mayoría de sus habitantes proviene de la zona noreste de Marruecos, Oujda, Taourirt y Jerada, fronterizas con Argelia. Estos territorios se caracterizan por ser zonas semidesérticas, donde las principales fuentes económicas son la agricultura y la ganadería. También destacar que muchas familias viven gracias al dinero enviado por familiares que emigraron a Europa.

Debido al proceso de reagrupación familiar, se ha producido un aumento considerable tanto de mujeres como de niños. El número de familias inmigrantes que residen actualmente en la zona es muy elevado, y al ser en su mayoría familias numerosas, el número de niños en edad escolar se ha incrementado notablemente. Sigue existiendo población inmigrante de carácter temporal, pero ya es una realidad cada vez más consolidada la estabilidad de las familias inmigrantes, no sólo magrebíes, sino que también de otras nacionalidades. En Talayuela, el 41 por ciento de su población es inmigrante, de ellos la gran mayoría son marroquíes.

El lograr una buena preparación para afrontar el futuro laboral de los hijos de inmigrantes, tanto en España como en sus países de origen, es una de las prioridades que oferta el IES San Martín de Talayuela. Actualmente el centro cuenta con 405 alumnos, de los cuales 103 son de procedencia marroquí.

La problemática escolar

El aumento de matrículas en los centros escolares no ha pasado inadvertida a todos los colectivos implicados en la enseñanza y escolarización, que , en definitiva, supone una apuesta en común o un encuentro para aunar voluntades hacia una misma realidad., la de encontrarnos en un momento nuevo, donde cada cultura tiene cabida en todas las civilizaciones.

Pero ¿cuál es la problemática con la que se encuentra cualquier docente a la hora de abordar su trabajo? En primer lugar nos encontramos con diferencias culturales: los hábitos alimenticios, las maneras de vestir, costumbres. Dos componentes culturales de gran importancia para el alumnado inmigrante son su lengua y su religión, a diferencia de otros inmigrantes sudamericanos, donde este choque es menor al conocer el castellano y la posibilidad de ejercitar su culto. Los inmigrantes de origen oriental comparten con los marroquíes una forma de escritura con caracteres totalmente diferentes al castellano; supone en gran medida una mayor dificultad en el aprendizaje de nuestra lengua.

Aquellos alumnos que han podido ser escolarizados de forma temprana en España presentan una mejor comprensión de la lengua castellana y en definitiva de las demás materias que se imparten; por el contrario, aquellos que ya han sido escolarizados en su país de origen poseen conocimientos amplios de su lengua materna y su incorporación al sistema educativo es más complicada.; para ellos se ponen en marcha las Aulas Temporales de Adaptación o Compesación Lingüística (espacios de aprendizaje de castellano en horas lectivas de otras asignaturas), Surge así otro problema: la pérdida de referentes culturales de su país de origen, como su lengua vernácula que aunque sí la hablan, no la llegan a desarrollar en grado de escritura a diferencia de aquellos otros que se han incorporado tardíamente. Este conflicto provoca un rechazo familiar en el proceso educativo ofertado, ya que entra en rivalidad con su propia cultura.

Hemos mencionado la religión, gran referente que les une a sus orígenes, la posibilidad de pérdida de valores y costumbres de tradición religiosa hace peligrar la integración del alumnado en los centras y en la sociedad en general, al ser los centros públicos garantizadores de la aconfesionalidad del Estado, los familiares de inmigrantes pueden ver en los centros un elemento distorsionador a la propia transmisión cultural de sus padres.

Los centros educativos reciben alumnado en numerosas ocasiones con características propias de retraso escolar e incluso analfabetismo en su propio país, como producto de las precarias situaciones socioeconómicas en donde han vivido. Si no se escolarizan de forma temprana tienen bastante riesgo de abandono escolar y sumarse al mundo laboral precario e incluso en la marginalidad.

Esta falta de identificación con el medio escolar como instrumento para encontrar un empleo en ocasiones es una dificultad imposible de salvar. No siempre es evidente para los padres la relación directa que existe entre el sistema educativo y el acceso al mundo laboral.

Otra circunstancia perjudicial para el proceso de integración es el excesivo número de alumnos inmigrantes que se matriculan en los centros públicos, especialmente en aquellos barrios que acogía estas poblaciones, o como en el caso de Talayuela en aquellos centros públicos que se ubican en esta localidad. Este hecho ocasionó la huída de estudiantes españoles a otros centros públicos o concertados, aumentando así el concepto de centro guetto o localidad guetto; pese a existir normativas, el problema aún se plantea en los centros.

No debemos de olvidarnos del alto grado de absentismo de los alumnos, determinado en gran medida por circunstancias familiares: empleos temporales, retorno, búsqueda de nuevos trabajos y la posibilidad de ayudar económicamente los menores a sus familias con alguna actividad laboral sumergida. Este hecho puede deshacer todo lo construido o en el mejor de los casos retrasar el grado de escolarización.

Un reto importante a superar es la falta de conocimiento del currículo escolar: contenidos, ciclos etc. De manera que los padres difícilmente saben el grado de desarrollo educativo de sus hijos. La integración de sus hijos en los centros lo valoran desde tres factores: que no tengan problemas de conducta, que tengan amigos y que se lleven bien con los profesores. Por otra parte, sí se muestran preocupados por la permisividad moral comparada con la de sus países de origen, por la falta de respeto y trato digno de sus compañeros de clase o el racismo por parte de algunos compañeros o profesores.

(…) En los primeros encuentros, es decir, lo denominamos los docentes evaluación inicial se capta la dificultad que tienen el alumno inmigrante de expresarse correctamente en la segunda lengua, impidiendo captar y comprender todos los conceptos que a lo largo de una clase lectiva se abordan.

Pero no podemos decir que esto sea así con todos los alumnos, ni mucho menos, en primer lugar, no es lo mismo el alumno el alumno que previamente ha estado matriculado en educación primaria, que aquellos otros que se incorporan directamente a las enseñanzas medias. La diferencia radica no sólo en el nivel de conocimiento de la segunda lengua sino que el alumno que ha nacido o que ha sido incoroporado al sistema educativo con anterioridad a la ESO tiene mayores posibilidades de integración socioeducativa y, por otra parte, en su desarrollo evolutivo han estado presente los referentes escolares, por tanto, pudiera tener unas mayores expectativas de la oferta educativa.

A la hora de realizar actividades la abordan con igual motivación que los alumnos autóctonos, dependiendo de su interés por ella muestran, igual, mayor o menor actitud ante el esfuerzo de realizarlas. En cuanto a las actividades que se les plantea para elaborar en sus casas, aquí si muestran un diferente grado de interés. En este aspecto es relevante el papel que juegan los padres para con el estudio de sus hijos: el seguimiento e implicación de los padres en la formación del hijo inmigrante es bastante deficitaria, la propia dinámica de su situación sociolaboral (empleos temporales, alto número de horas trabajando) supone estar bastante tiempo fuera del núcleo familiar, impidiendo una correcta comunicación con los hijos en edad escolar y de otra parte un desconocimiento del proceso de enseñanza y aprendizaje de sus hijos: etapas, ciclos evaluaciones metodologías, derechos y deberes de los alumnos, organización escolar.

Es por ello que planteamos que cualquier actuación con los inmigrantes debe ser integral, es decir, que no sólo se atienda al alumno inmigrante sino que también supone la integración de personas adultas, mediante una formación adecuada, esto es,el conocimiento de la segunda lengua y de otro el conocimiento del funcionamiento del sistema escolar y de las instituciones del entorno.

Juan José Jiménez García “Mi experiencia como profesor en un instituto de Extremadura con inmigrantes marroquíes” en Tomás Calvo Buezas (ed) “ Hispanos en Estados Unidos, Inmigrantes en España. ¿Amenaza o Nueva civilización?” La Catarata. Madrid 2006

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